"Arena" "Tábula Rasa" "La Edad de Oro" "El final de este estado de cosas, redux"
"El final de este estado de cosas, redux"
“…y en su frente un nombre escrito: Misterio, Babilonia la Grande, la madre de las fornicaciones y de las abominaciones de la tierra….” Apoc, 17, 5
Ensayando el Apocalipsis Cuando Eugenia de los Reyes, madre de Israel Galván, dio el título para esta representación, el largo trabajo del bailaor había llegado a su fin. O estaba en su principio: leyendo el texto bíblico –el libro como apéndice en tantos viajes tierra, mar y aire-, aproximándose de tan distintos modos –desde Los zapatos rojos hasta Arena siempre planeó sobre sus espectáculos la sombra de estas revelaciones-, estudiando las danzas más extremas –de la tarantella al butho, y, claro, el flamenco-. No se trata de representar el libro completo del Apocalipsis, ni de mostrar in extenso todas las revelaciones que allí se encuentran. Se trata de leer el texto, de leerlo como puedo hacerlo el cuerpo de un bailaor, encarnando, letra a letra los versículos, las frases, los subrayados que más le interesan. Echar las letras al pie de los caballos. Poner el texto al pie de la letra.
Mise en scène Así, la puesta en escena, necesariamente, se convierte en una misa invertida. Con una intención clara de volcar estas letras desde el mundo flamenco: villancicos, saetas, salves y otros cantes acechando la liturgia. Un trabajo de lectura muy personal, tal y como solamente puede ser la comprensión de un texto como este: terrible, canalla, enfermo. El cuerpo de Israel, su encarnación en sismógrafo, polígrafo y encefalograma. El baile casi como análisis filológico, alfabeto, dactilografía. Donde otros perciben emociones, expresiones, el bailaor está desplegando una serie de signos que, con atención, pueden leerse como un texto. La gran intuición de Israel, que la patá más que un simple juego o una destreza atlética constituye la más poderosa herramienta para trabajar un lenguaje propio del flamenco. La patá alcanza aquí dimensiones estratosféricas.
Babilonia Una patá que derribará el mundo. Sabemos que llegará “la fin del mundo”, decía Pericón de Cádiz. Y hay algo en el flamenco, unas maneras, unas herramientas que nos enseñan técnicas de supervivencia con las que encarar cualquier pesar, cualquier catástrofe. Seguiriyas con dejes irónicos, bulerías de terribles letras. “Se hundió la Babilonia/Porque le falto el cimiento/ Nuestro querer no se acaba/ Aunque falte el firmamento”, dice la soleá. “Caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles”, reza san Juan en Patmos.
FICHA ARTÍSTICA
Un proyecto de COMPAÑÍA ISRAEL GALVÁN Dirigido por MÁQUINA PH
Baile y coreografía ISRAEL GALVÁN
Dirección artística PEDRO G. ROMERO
Dirección escénica TXIKI BERRAONDO
Guitarra ALFREDO LAGOS
Cante FERNANDO TERREMOTO DIEGO CARRASCO JUAN JOSÉ AMADOR
Baile, palmas y compás BOBOTE
Percusiones JOSÉ CARRASCO
“ORTHODOX” Bajo MARCO SERRATO Guitarra RICARDO JIMENEZ Batería BORJA DÍAZ
Violín ELOISA SÁNCHEZ
“PROYECTO LORCA” Percusiones ANTONIO MORENO Saxos JUAN JIMÉNEZ ALBA
VIDEO-PROYECCIÓN Fragmentos de Non, Homenaje a Samir Kassir Pieza de Zad Moultaka, con electroacústica y Yalda Younes al baile, estrenado en Beirut el 2 de junio de 2006. Imagen de video de Isabelle Jacques, de Musique Alhambra.
Repetidor y asistencia de baile MARCO DE ANA
Asesor Danza Butoh ATSUSHI TAKENOUCHI
EQUIPO TÉCNICO
Iluminación RUBEN CAMACHO
Sonido FELIX VÁZQUEZ
Auxiliar de sonido PEDRO LEÓN
Regiduría BALBI PARRA
Decorado y atrezzo PABLO PUJOL Y PEPE BAREA
Vestuario SOLEDAD MOLINA (Mangas Verdes)
Producción A NEGRO PRODUCCIONES
Elogio de Israel Galván
En un momento en que el baile se debatía entre lo rancio y lo nuevo, llega Israel Galván que se niega a elegir bando. “Es el más viejo de los bailaores jóvenes”, dice de él Enrique Morente. Y es verdad, porque Israel Galván lo mismo sabe de los tangos del Titi de Triana que te adivina un gesto flamenco en la danza butho. Ante un panorama que se dirimía entre dos vías, el canon inventado y la afectación moderna, Israel Galván deshace el camino trillado. Frente a quienes quieren mantener un status quo clásico y canónico, retuerce el canon para darnos un flamenco conceptista y barroco. Frente a quienes introducen modismo de la danza moderna y contemporánea, del jazz o del folklore, propone reconstruir un baile flamenco moderno usando sólo los materiales que hasta hace muy poco eran herramientas exclusivas de los flamencos. Israel Galván parte del reconocimiento. Las alegrías de Mario Maya o la soleá de Farruco, sus pasos, sus quiebros, su música, éste es el material que tiene que entenderse para redibujar el flamenco nuevo. Israel Galván no engaña a nadie fingiendo una vida de bailaor en una canción de Mecano. ¿Quién puede dudar que para Israel Galván es más importante una película de Stanley Kubrick que un paso de Nacho Duato? Israel Galván aprende más de baile yendo al fútbol con Manuel Soler que en una academia moderna. Puedo dar fe de que el bailaor, que admira a Dalí, conoce los secretos del método paranoico crítico: cuando montó la muerte de Gregorio Samsa en La Metamorfosis decidió incorporar la coreografía de la Pavlova La muerte del cisne a la seguiriya-martinete del final, sin saber que, ochenta años antes, Vicente Escudero tuvo la misma inspiración para crear la primera seguiriya de baile. Israel Galván lee la vida de Félix el Loco, fuente de su coreografía Los zapatos rojos, y baila una farruca que resta a la creación de Massine lo extraño al flamenco que había en ella. Nadie duda de que Israel Galván es el bailaor de los bailaores, vista la frecuencia con que éstos suelen mezclarse entre su público. Nadie duda de que es el favorito al compás entre los cantaores, visto como éstos le exigen que compatibilice bulerías y tangos con sus experiencias modernas. Nadie duda de que el flamenco de los últimos años sería otro sin el paso de Israel Galván.
PEDRO G. ROMERO
Un proyecto en colaboración con
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