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Quería
ser futbolista, pero nací para bailar
Por Marta Carrasco
Israel Galván estaba predestinado desde su
nacimiento. Nació entre una soleá y una seguiriya.
Sus padres, bailaores ambos y profesores de baile en Sevilla, habían
determinado así el futuro de sus hijos.
"Me acuerdo muy bien de mi infancia, sobre
todo cuando teníamos que ir a la Feria. Antes se contrataban
artistas para bailar en las casetas, y allí iba yo, a bailar.
Crecía así, entre camerinos y bailaores, entre volantes
y peinetas, pero yo lo que de verdad quería era ser futbolista.
Incluso llegué a tener ficha del Betis, pero mi padre no
me dejó seguir."
Israel Galván es un ser tímido, casi
diría que no quiere molestar, y piensa mucho sus respuestas,
las medita con precisión, y le cuesta expresar con palabras
lo que luego hace con movimientos sin problemas.
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